Guerra Civil en Fuenlabrada


 LA GUERRA CIVIL EN FUENLABRADA:
Las primeras manifestaciones directas de la Guerra Civil en Fuenlabrada se produjeron en el verano de 1936. En el mes de agosto tuvieron lugar la quema de varias tallas religiosas y el saqueo de la iglesia parroquial de San Esteban Protomártir, en un clima de fuerte tensión política y social que se extendía por buena parte de la retaguardia republicana en los primeros compases del conflicto. 

Ante el avance de las tropas sublevadas hacia la zona sur de la provincia de Madrid, y el temor a que el frente se aproximase al municipio, numerosos vecinos de Fuenlabrada optaron por abandonar el pueblo y buscar refugio en la capital, considerada entonces un espacio relativamente más seguro y mejor defendido. 

A finales de octubre de 1936, la guerra se hizo perceptible de manera directa en el término municipal. El sonido de los bombardeos comenzó a escucharse con claridad desde Fuenlabrada, coincidiendo con los movimientos de tropas y el traslado de refuerzos de las milicias republicanas desde Madrid hacia los frentes del sur, especialmente en dirección a Griñón, donde se estabilizaba la línea de combate. Estos desplazamientos, constantes durante esos días, evidenciaban la proximidad del frente y anticipaban el papel que la zona desempeñaría en el desarrollo posterior de la contienda.

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Gráfico del frente de guerra y zona de explosiones

En las primeras horas del 2 de noviembre de 1936, las fuerzas sublevadas iniciaron su avance desde Humanes hacia Fuenlabrada, al que posteriormente se sumarían refuerzos procedentes de Parla. La columna atacante estaba mandada por el general Barrón y contaba con unidades del Tabor de Regulares de Melilla, al mando del comandante Rodrigo, así como con la 1.ª Bandera del Tercio, dirigida por el comandante Álvarez Entrena. De forma simultánea, la aviación sublevada bombardeó posiciones republicanas situadas en los campos del sur del término municipal de Fuenlabrada, con el objetivo de debilitar la defensa previa al avance terrestre.

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Imagen de Fuenlabrada (Madrid) hacia 1940. 
Autor: Comunidad de Madrid
A su llegada a una Fuenlabrada prácticamente despoblada, las fuerzas sublevadas se enfrentaron a una fuerte resistencia republicana. El choque fue de tal intensidad que obligó inicialmente a los defensores a retroceder hasta la carretera de Leganés. Sin embargo, hacia el mediodía, llegaron refuerzos republicanos procedentes de Madrid, apoyados por siete carros de combate de origen soviético, que llegaron a penetrar en las calles del municipio. Pese a este contraataque, el enfrentamiento resultó especialmente costoso para el bando republicano, que sufrió numerosas bajas y terminó retirándose. Como consecuencia de estos combates, Fuenlabrada quedó ese mismo 2 de noviembre bajo control de las fuerzas sublevadas.

Durante la jornada del 3 de noviembre, la zona continuó siendo escenario directo del frente de guerra. Los bombardeos se intensificaron tanto por parte de los sublevados como del ejército republicano, especialmente en los terrenos situados al sur del núcleo urbano. El objetivo de las fuerzas sublevadas era avanzar hacia Getafe, aunque la fuerte resistencia republicana impidió el progreso, lo que condujo a la estabilización del frente en el eje Fuenlabrada–Pinto.

El 5 de noviembre, las fuerzas sublevadas lograron recuperar en Fuenlabrada dos carros de combate republicanos, hechos que la prensa afín al bando sublevado destacó describiéndolos como “máquinas potentísimas, de unas quince a veinte toneladas”, subrayando su importancia propagandística y militar.

Las últimas referencias procedentes de la hemeroteca de guerra abarcan el periodo comprendido entre el 6 y el 9 de noviembre de 1936. En ellas se informa de diversas acciones republicanas, como el bombardeo de un tren militar en la estación de Fuenlabrada, el ataque aéreo de cuatro aviones que lanzaron veinticuatro bombas de 100 kilos sobre una columna sublevada entre Fuenlabrada y Leganés, así como el bombardeo de trincheras situadas al este del municipio, evidenciando la persistencia de la actividad bélica en la zona durante esos días.

Durante 1937, Fuenlabrada vivió una etapa de relativa calma tras el paso del frente de guerra, aunque las consecuencias del conflicto seguían muy presentes en la vida cotidiana del municipio. Las fuerzas sublevadas aprovecharon esta situación para instalar tres polvorines en el interior del casco urbano, una decisión motivada por la proximidad estratégica de Fuenlabrada a Madrid, lo que convertía a la localidad en un enclave logístico de importancia dentro del dispositivo militar destinado a la toma de la capital.

El 14 de diciembre de 1937 se produjo la explosión accidental de uno de estos polvorines, situado en pleno núcleo urbano, en la actual calle de la Plaza. Según los testimonios recogidos, en el suceso falleció únicamente un soldado, al parecer como consecuencia de un disparo accidental que precedió a la explosión, aunque el incidente causó una gran conmoción entre los escasos habitantes que permanecían en el pueblo.

En enero de 1938, un diario de filiación republicana señalaba que en Fuenlabrada residían únicamente 19 personas, dato que pone de relieve el profundo proceso de despoblación provocado por la guerra. No obstante, otros testimonios vinculados al episodio de la explosión del polvorín indican que en ese momento había varios niños asistiendo a las escuelas, lo que sugiere una presencia vecinal algo mayor de la reflejada en la prensa, o bien una utilización propagandística de las cifras según la procedencia de la fuente.

Con el final de la contienda en 1939, los pocos vecinos que habían permanecido en Fuenlabrada asumieron la reorganización del Ayuntamiento en un contexto marcado por la incertidumbre, la escasez y episodios de pillaje. Algunos de los vecinos que regresaron tras el fin de la guerra encontraron sus viviendas ocupadas por personas afines al bando vencedor, lo que generó conflictos y agravó la situación social en los primeros meses de la posguerra.

 CRONOLOGÍA DE HEMEROTECA:
A continuación se presentan todos los artículos relacionados con la Guerra Civil Española (1936-1939) publicados en la página Memorias de Fuenlabrada. Como ocurre en toda guerra civil, los medios de comunicación de la época tendieron a exagerar o sesgar la información en favor de uno u otro bando. No obstante, estos relatos constituyen fuentes valiosas que nos permiten aproximarnos y comprender una de las etapas más dolorosas de la historia local de Fuenlabrada.



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4 comentarios:

  1. Muy buen trabajo, muchas gracias

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  2. Muchísimas gracias por tu trabajo. Es imprescindible recuperar la memoria de nuestros pueblos y nuestras familias.

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  3. Buenos días, tengo una pregunta que quizá aquí puedan contestarme, dado el nivel de conocimiento que se demuestra en este Blog. Me gustaría saber cuál sería la ruta de huida desde Fuenlabrada hasta Madrid (zona de Chamartín) en la evacuación de agosto de 1936 para una familia humilde, sin coche. Muchas gracias de antemano,

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    1. Buenas, imagino que por la carretera de Leganés y de ahí a Madrid. Depende de las familias, tengo constancia de que varios vecinos fueron alojados en el centro de Madrid.

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