14 de noviembre de 2021

Las vías pecuarias en Fuenlabrada

Las vías pecuarias constituyen una red de caminos históricos de enorme valor cultural, económico y territorial, vinculados tradicionalmente al tránsito del ganado y a la práctica de la trashumancia, que alcanzó su máximo desarrollo durante la Edad Media. Su regulación quedó consolidada a partir de 1273, cuando el rey Alfonso X el Sabio creó el Honrado Concejo de la Mesta, una poderosa organización encargada de proteger los intereses de los ganaderos trashumantes. Entre sus principales funciones se encontraba la defensa y ordenación de las grandes rutas ganaderas, especialmente las Cañadas Reales, garantizando su uso público y evitando su ocupación indebida.

Durante el siglo XV, la Mesta ejerció activamente su autoridad sobre los territorios por los que discurrían estas rutas. En este contexto, existen documentos conservados en el Archivo Histórico Nacional que recogen diversas sentencias contra el Concejo de Fuenlabrada, obligándole a respetar el libre paso del ganado y a no invadir ni obstaculizar las vías pecuarias, lo que refleja la importancia estratégica de estas rutas en la economía castellana de la época.

En la actualidad, la Comunidad de Madrid mantiene una clasificación oficial de las vías pecuarias en función de su anchura máxima: las Cañadas (hasta 75 metros), los Cordeles (37,5 metros), las Veredas (20 metros) y las Coladas (de menor entidad y anchura variable). Esta jerarquización no solo responde a criterios históricos, sino también a su capacidad de tránsito y relevancia dentro de la red pecuaria.

Además de servir como caminos de paso, estas vías incorporaban espacios funcionales esenciales para el descanso y mantenimiento del ganado. Entre ellos destacan los descansaderos, los abrevaderos y las majadas, lugares donde los rebaños podían detenerse para recuperarse, alimentarse o hidratarse durante sus largos desplazamientos.

En el término municipal de Fuenlabrada se conserva un conjunto significativo de estas infraestructuras tradicionales: un cordel, cinco veredas y dos áreas destinadas al descanso y abastecimiento de agua para el ganado. El elemento más destacado por su anchura es el Cordel de la Carrera, una vía de gran relevancia territorial. Sin embargo, desde el punto de vista funcional e histórico, sobresale la Vereda de Pinto a Fregacedos, ya que conecta con el municipio de Pinto y enlaza allí con la Cañada Real Galiana, una de las principales arterias de la trashumancia peninsular.

En cuanto a los espacios de descanso, destaca el Descansadero de Fregacedos, un enclave amplio situado en torno a la antigua fuente del mismo nombre, que probablemente funcionó como abrevadero. Este lugar gozaba de condiciones especialmente favorables, como la presencia de sombra gracias a una importante arboleda que, durante los siglos XVII y XVIII, tuvo también un aprovechamiento económico mediante la extracción de madera, contribuyendo en cierta medida a las arcas municipales.

Por otro lado, en la zona norte del término se localiza el abrevadero de Prado Rejar, situado en la intersección del Cordel de la Carrera con el arroyo de Alúa. Este punto constituía un lugar estratégico para el suministro de agua al ganado, reforzando la funcionalidad de la red pecuaria en el municipio.

En conjunto, las vías pecuarias de Fuenlabrada no solo representan un legado histórico de gran relevancia, sino que también conforman un elemento clave del paisaje y del patrimonio cultural, testimonio de una actividad ganadera que durante siglos articuló el territorio y la economía de buena parte de la Península Ibérica.

A continuación podéis ver este gráfico que he realizado de las vías pecuarias de Fuenlabrada:

(Pincha en la imagen para ampliarla) | Mapa de las Vías Pecuarias

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