La promoción ofrecía las viviendas mediante una cuota mensual de hipoteca de unas 17.000 pesetas, sin exigir entrada inicial, una fórmula que facilitó notablemente el acceso a la propiedad en una época en la que el ahorro previo era un obstáculo para muchos hogares.
Los pisos presentaban superficies generosas, de 90 y 105 metros cuadrados, con tres y cuatro dormitorios, lo que los hacía especialmente atractivos para familias jóvenes y numerosas.
Asimismo, el Grupo Viacambre, promotor de la urbanización, puso en funcionamiento una línea regular de transporte que enlazaba la Plaza de Pradillo, en Móstoles, con el propio barrio del Parque de Miraflores. Este servicio suplía la escasez inicial de infraestructuras y comunicaciones, y fue clave para la integración del nuevo barrio en la vida cotidiana de la ciudad.

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