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Aquella mañana, los pocos vecinos que permanecían en el pueblo realizaban sus tareas cotidianas y los niños asistían a la escuela. Tras la explosión, vecinos y estudiantes huyeron hacia el campo de olivares —la zona donde hoy se encuentra el actual Parque Olivar— atravesando la calle de la Fuente. En un primer momento, muchos pensaron que se trataba de un ataque aéreo.
Después del accidente, los mandos militares decidieron trasladar los depósitos de munición a mayor distancia del núcleo urbano con el objetivo de aumentar la seguridad.
Los daños causados fueron incluso mayores que los producidos cuando el frente de guerra pasó por el municipio el 2 de noviembre de 1936, ya que entonces apenas hubo resistencia. La onda expansiva alcanzó también a la Iglesia de San Esteban, que en aquel momento era el edificio más alto del pueblo.

Como 2 horas antes de publicar este comentario he pasado por delante, y ahora esa esquina es una Escuela de Peluquería, pero ahora cada vez que pase, sabré que ahí explotó un polvorín.
ResponderEliminarPD: cerca de donde vivo hay restos de lo que seguramente sean nidos de ametralladora (llenos de desperdicios y maleza).