El Censo del Conde de Aranda se realizó entre 1768 y 1769. Fue encomendado a obispos que recibieron instrucciones para que a través de los párrocos de sus diócesis, se recogieron los datos en un formulario. Se anotó en dicho formulario los datos personales de todos los habitantes como la edad, sexo y estado civil, aportando información complementaria como número de exentos por condición de Hidalguía, Real Servicio, Real Hacienda, Cruzada e Inquisición.
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El Censo del Conde de Aranda fue una de las primeras grandes iniciativas estadísticas impulsadas por la monarquía borbónica en el siglo XVIII. Se llevó a cabo entre 1768 y 1769 por orden de Pedro Pablo Abarca de Bolea, entonces presidente del Consejo de Castilla durante el reinado de Carlos III.
Su objetivo era conocer con mayor precisión la realidad demográfica del reino, en el contexto de las reformas ilustradas que pretendían modernizar la administración y mejorar la gestión fiscal, militar y económica del Estado.
La elaboración del censo fue encomendada a los obispos, quienes, a través de los párrocos de cada diócesis, recogieron los datos siguiendo un formulario común. Este procedimiento convirtió a la red parroquial en el principal instrumento estadístico del Estado, aprovechando su implantación territorial y su conocimiento directo de la población.
En los formularios se registraron datos personales de todos los habitantes: edad, sexo y estado civil, así como información complementaria sobre personas exentas por distintas condiciones, como la hidalguía, el Real Servicio, la Real Hacienda, la Cruzada o la Inquisición.
Aunque la documentación original conservada en el Archivo Histórico Nacional solo corresponde a tres obispados, los resultados globales estimaron una población aproximada de 9,3 millones de habitantes en el conjunto de España. No obstante, los historiadores consideran más completo y fiable el posterior Censo de Floridablanca, realizado en 1787, que perfeccionó la metodología estadística.
Aun así, el Censo de Aranda supuso un avance fundamental: por primera vez la población fue clasificada sistemáticamente por sexo y grupos de edad, sentando las bases de la estadística demográfica moderna en España.
◆ DATOS DE FUENLABRADA EN EL CENSO:
En los formularios se registraron Según el Censo del Conde de Aranda, en 1768 la localidad de Fuenlabrada contaba con 1.396 habitantes, de los cuales 843 eran solteros y 553 casados, lo que refleja una población joven con un elevado peso de personas aún no casadas.
En cuanto a la distribución por edades, 285 habitantes tenían hasta 7 años (156 hombres y 129 mujeres), 253 tenían entre 8 y 16 años (130 hombres y 123 mujeres), 215 se situaban entre los 16 y 25 años (127 hombres y 88 mujeres), 274 tenían entre 25 y 40 años (150 hombres y 124 mujeres), 178 estaban entre los 40 y 50 años (89 hombres y 89 mujeres) y, finalmente, 191 eran mayores de 50 años (106 hombres y 85 mujeres).
Respecto a la distribución por sexo, había un total de 758 hombres (54,3 %) —481 solteros y 277 casados— y 638 mujeres (45,7 %) —362 solteras y 276 casadas—, observándose una ligera mayoría masculina dentro del conjunto de la población.
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◆ VALOR HISTÓRICO:
Los datos de Fuenlabrada permiten comprender mejor la estructura demográfica de una comunidad castellana en pleno siglo XVIII. El predominio de población joven, la mayoría de personas solteras y el equilibrio relativo entre hombres y mujeres en edades maduras reflejan una sociedad agrícola tradicional, con alta natalidad y una esperanza de vida limitada.
El Censo del Conde de Aranda, pese a sus limitaciones, constituye así una fuente esencial para el estudio de la demografía histórica y la evolución de la población española en el tránsito hacia la modernidad administrativa.
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(1768) Censo del Conde de Aranda sobre Fuenlabrada
(Parroquia de San Esteban Protomártir):
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