Las desamortizaciones del siglo XIX constituyen uno de los procesos de transformación económica, social y política más profundos de la España contemporánea. Su finalidad principal fue poner en el mercado una gran cantidad de bienes que hasta entonces permanecían en “manos muertas”, es decir, propiedades pertenecientes a instituciones —principalmente la Iglesia y los municipios— que no podían venderse, dividirse ni hipotecarse. Para el liberalismo, esta situación obstaculizaba la modernización económica y el desarrollo de un mercado dinámico de la propiedad.
El fenómeno debe entenderse dentro del complejo contexto político del siglo XIX español, marcado por la crisis del Antiguo Régimen, la Guerra de la Independencia, la inestabilidad dinástica tras la muerte de Fernando VII y la confrontación entre absolutistas y liberales. Durante el reinado de Isabel II, los gobiernos liberales —ya fueran progresistas o moderados— recurrieron a la venta de bienes amortizados como mecanismo para alcanzar varios objetivos simultáneos:
Reducir la enorme deuda pública acumulada por el Estado, financiar conflictos bélicos, especialmente la Primera Guerra Carlista; debilitar el poder económico de la Iglesia, considerada por muchos liberales un pilar del absolutismo y crear una nueva clase de propietarios afín al régimen liberal, consolidando así el nuevo sistema político.
Las dos grandes fases del proceso fueron la impulsada por Juan Álvarez Mendizábal en la década de 1830, centrada sobre todo en bienes del clero regular, y la promovida por Pascual Madoz en 1855, de carácter más amplio, que afectó también a bienes municipales y comunales. Mientras que la primera tuvo un fuerte componente político y anticlerical, la segunda respondió más claramente a necesidades fiscales y a una visión económica liberal basada en la circulación de la propiedad.
En el ámbito local, como en Fuenlabrada, las desamortizaciones no solo significaron un cambio en la titularidad de tierras y edificios, sino que alteraron el equilibrio social del municipio. Bienes que habían sido de uso común o gestionados por instituciones religiosas pasaron a manos privadas, a menudo concentrándose en un reducido grupo de compradores con capacidad económica. Esto contribuyó a redefinir la estructura agraria y a consolidar élites locales que tendrían influencia durante décadas.
Por tanto, el estudio de las desamortizaciones en Fuenlabrada no debe entenderse como un hecho aislado, sino como parte de un proceso nacional de transformación del modelo económico y del sistema de propiedad, clave para comprender la transición del Antiguo Régimen al Estado liberal en España.
![]() |
| (Pincha en la imagen para ampliarla) |
Promovida por el ministro liberal Juan Álvarez Mendizábal, esta desamortización se desarrolló principalmente entre 1836 y 1837, en el marco de la regencia de María Cristina y durante la Primera Guerra Carlista. Su objetivo fundamental fue la expropiación y venta de bienes eclesiásticos para reducir la deuda pública y financiar el esfuerzo bélico liberal. El proceso se prolongó, con distintos ritmos, hasta la llegada de los moderados al poder en 1844.
En Fuenlabrada, un episodio previo ilustra el clima político y económico que desembocaría en estas medidas. Tras el acceso de los liberales al poder en 1820 (Trienio Liberal), se recibió la orden de construir un cementerio municipal, en cumplimiento de las nuevas disposiciones higiénico-sanitarias que obligaban a ubicar los enterramientos fuera del casco urbano. Una vez elegido el emplazamiento, el presupuesto debía sufragarse con bienes de propios (propiedades municipales destinadas a generar ingresos). Sin embargo, al no existir partida suficiente, se acordó recaudar fondos mediante diezmos y tercios.
Además, se decidió destinar unos 8.000 reales de vellón procedentes de la herencia de una vecina que había donado sus bienes a la Iglesia de San Esteban tras su fallecimiento. Este hecho puede considerarse un preludio simbólico de las futuras desamortizaciones, al implicar la utilización de bienes eclesiásticos para fines públicos.
La desaparición del Archivo Parroquial impide conocer con exactitud el alcance de la aplicación de la desamortización de Mendizábal en la localidad. No obstante, la documentación conservada sugiere que su impacto fue reducido en Fuenlabrada, probablemente por la limitada entidad de los bienes eclesiásticos existentes en el término municipal.
![]() |
| (Pincha en la imagen para ampliarla) |
La segunda gran oleada desamortizadora fue impulsada por el ministro de Hacienda Pascual Madoz, mediante la Ley General de Desamortización de 1 de mayo de 1855, durante el Bienio Progresista. A diferencia de la anterior, esta afectó no solo a bienes eclesiásticos, sino también a propiedades municipales (bienes de propios y comunes), órdenes militares y otras corporaciones.
En Fuenlabrada, el 27 de julio de 1856 el Ayuntamiento se reunió para dar cumplimiento a las órdenes desamortizadoras. Se elaboró un inventario de bienes susceptibles de venta, aunque quedaron excluidos algunos inmuebles considerados esenciales para la vida municipal:
● Los prados del pueblo.
● La taberna situada en la Plaza (actual Plaza de España).
● La casa-tienda.
● La Escuela Municipal (ubicada donde hoy se encuentra el Centro Los Arcos, en la calle de la Arena).
En septiembre de 1856 el proceso quedó suspendido temporalmente, sin que se hubiese vendido siquiera una quinta parte de las fincas incautadas. No obstante, la desamortización se reactivó en 1858, iniciándose las subastas públicas.
Entre las operaciones más destacadas figuran:
● 17 de septiembre de 1859: subasta de un barranco limítrofe con Leganés, dividido en cinco suertes (parcelas).
● 2 de diciembre de 1859: venta de una taberna y tres pedazos de tierra.
● 5 de enero de 1860: adjudicación de la carnicería-matadero anexa al Ayuntamiento.
Un documento fechado el 1 de marzo de 1868 recoge la relación de bienes subastados en Fuenlabrada entre 1859 y 1867. La mayor parte de las tierras vendidas pasaron rápidamente a manos de la oligarquía económica local, consolidando la concentración de la propiedad. Como dato significativo, quienes optaban por pagar al contado obtenían una rebaja del 40% sobre el precio de adjudicación, lo que favorecía claramente a quienes disponían de capital inmediato.
En total, la aplicación de la desamortización de Madoz en Fuenlabrada supuso una recaudación de 238.235 reales, siendo la carnicería-matadero adjudicada por 6.420 reales.
◆ VALORACIÓN GENERAL:
Mientras que la desamortización de Mendizábal tuvo un impacto limitado en la localidad, la de Madoz afectó de manera más directa a la estructura de la propiedad agraria y urbana. Lejos de propiciar una amplia redistribución, el proceso favoreció principalmente a los sectores económicamente más fuertes del municipio, contribuyendo a la consolidación de una élite propietaria.
En definitiva, las desamortizaciones, concebidas como instrumentos de modernización económica y fortalecimiento del Estado liberal, transformaron también —aunque a escala local— la realidad patrimonial y social de Fuenlabrada, integrándola en los profundos cambios estructurales que marcaron la España del siglo XIX.
◆ Bibliografía de este artículo:
» Adriano Gómez Ruiz: "Cinco siglos de historia (1375 - 1900)"; Ayuntamiento de Fuenlabrada; ISBN: 84-500-9950-1; Depósito Legal: M-15.872-1984
,_Congreso_de_los_Diputados_(2).jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario